Nestac (parte del imperio Nestlé), ha creado este engendro super-cafeinado (ríete tú del Red Bull) que es como la cerveza pero que huele como el café y no tiene alcohol. Para hacerla, se tuestan los frutos y los agente químicos que tienen el aroma natural del café se recogen en un condensador criogénico para convertirlos en aceite de café. El resto del café tostado se convierte en polvo, se mezcla con levadura y azucar y lo fermentan a 22 grados durante 4 horas. La levadura hace su trabajo pero no durante el tiempo suficiente como para generar alcohol (veis, la cuestión es fastidiar). Luego mezclan el aceite con el líquido y el nitrógeno, y el resultado se inyecta como la cerveza para que salga con espuma. Si ya me parecia asqueroso lo que hacen los alemanes mezclando cocacola con cerveza esto ya se lleva la palma oiga. Esperemos que no llegue semejante engendro por estos lares.