Los que me conocen saben que me encanta el fútbol, pero el no que ponen en la televisión los fines de semana, sino el que juegan los chavales, niños de edades tan cortas como 5 añitos que llenos de ilusión practican un deporte que fomenta la amistad, el compañerismo y la solidaridad. En el argot futbolístico le llamamos fútbol base.

Y en eso he invertido mi tiempo en esta semana santa. Soy delegado de un equipo de la categoría benjamín (8-9 años) de la escuela de fútbol
Rozal Madrid y donde también forma parte mi hermano Adrian como jugador. Esta semana santa nos hemos ido hasta Palencia para disputar la Palencia Cup, torneo que ya se lleva celebrando más de 10 años y que sin ser un macrotorneo que aglutine grandes equipos, lo compensa con una fenomenal acogida y gran ambiente futbolero. Ni que decir tiene que los niños se lo pasaron en grande y vivieron una grata experiencia, no tanto su delegado (usease yo) pues se empeñaron en ponerme al borde del ataque cardiaco cuando después de una reñidisima final contra la escuela San Felices nos tuvimos que jugar el campeonatoen los penaltys. La suerte nos sonrió y el numero 4 Nico transformo el penalty en la muerte súbita que nos permitió alzarnos con la victoria.

En la foto salgó con mi hermano posando con el trofeo de campeones y una sonrisa de oreja a oreja (más orgulloso que estoy de mis niños!!!). Para mi han sido dias de mucho estres pués no es fácil coordinar a 22 niños que hacen de todo menos estarse quietos, pero como dice el refrán "sarna con gusto no pica". Así que si os llama la atención estaís invitados a asistir a cualquier encuentro que disputamos cada fin de semana en los campos de fútbo siete de la localidad madrileña de Villalba.


¡¡¡Aupa Rozal!!!